
El final de la temporada apícola 2025-2026 en varias regiones de la Argentina se extendió hasta principios de mayo, solapándose con un otoño que ya se había anunciado llovedor. Estas lluvias en el final de cosechas tardías tienen sus bemoles, se dificulta entrar a los campos cuando faltan vientos secos y horas de sol que los oreen y en las salas de extracción de miel la humedad ambiente se condensa en paredes, equipos, incluso en la miel. Se demoran las tareas para cerrar la temporada en la sala y en los apiarios. Alguno de éstos queda con algún alza de miel sobre las colmenas sin cosechar y si bien eso puede aliviar los viajes para bloquear las cámaras de cría, también posterga controles sanitarios o no se hacen de la mejor manera. Esa humedad, sumada a temperaturas por encima de los promedios, con una buena reserva de polen la abeja la sobrelleva, si no, la falta del mismo le dificulta mantener las condiciones del nido de cría y se expone al desarrollo de hongos, cuando no, a un brote de nosemosis que, en marzo ya les habría "mostrado los dientes" a más de uno.
Hablando de condiciones ambientales y de la fortaleza de las colonias de abejas para enfrentarlas satisfactoriamente, varios datos publicados recientemente por
Joaquín Moja en su primer artículo en formato científico que aquí presentamos, revelan el impacto de las tecnologías agropecuarias en la producción apícola. Junto a otros colegas, el discípulo del Dr.
Walter Farina de la
UBA, se refiere a dos contrastantes escenarios productivos en la provincia de Buenos Aires y las condiciones en que las abejas enfrentan la invernada después del tratamiento de la varroasis con amitraz. Un trabajo que abre nuevas perspectivas y derriba mitos. Todos, datos a refrendar en futuros trabajos, que revelan las actuales condiciones que se deben enfrentar.
En línea con ese artículo y con los aportes que en los últimos años venimos ofreciendo respecto a un nuevo concepto en el abordaje de la cuestión nutricional de las abejas,
Alexander McMenamin nos ofrece respuestas a los requisitos nutricionales que promuevan la adecuada regulación de la temperatura de las colonias en el invierno. El, junto a otros colegas bajo la tutela de
Vincent Ricigliano de quien hemos publicado varios artículos sobre los nuevos recursos disponibles y la valoración de aspectos que hasta hoy hemos desconocido o considerado casi como despreciables, se refiere a la preparación de las colmenas para servicios de polinización, tareas de fin de otoño e invierno, previo al gran desafío de las floraciones tempranas.
Con él, el aporte de
Rui Gonçalves, enfocado en evaluar la eficacia de las tortas proteicas, completa muy bien la visión de cómo abordar las exigencias de una otoñada cada vez más demandante de la pericia y capacitación del apicultor. El equipo interdisciplinario liderado por
Geraldine Wright en Oxford (R.U.) pone el acento en lo que para muchos puede ser sólo una curiosidad, encontrar el método para aislar y medir todas las variables que intervienen en la valoración de una torta proteica, pero además llega a resultados muy útiles para el mejor aprovechamiento de la inversión de un apicultor eficiente.
Esto y más es lo que te ofrece hoy esta edición con el objeto de aprovechar este invierno para proyectar un mejor aprovechamiento de la temporada que comienza con este receso invernal.
¡Disfrute de su Espacio Apícola!
Fernando Luis Esteban
Director