
2026 viene siendo un año de cambios y desafíos significativos en lo que a producción y comercialización de miel se refiere.
En lo productivo el incremento de áreas sembradas con cultivos de servicio como las brasicáceas, particularmente la colza, y leguminosas como la Vicia; el incremento de pasturas como soporte para el impulso que está recibiendo la ganadería vacuna; la implantación de alfalfas y mayor siembra de melilotus; el aumento sostenido en la siembra de girasol, son todos factores que no desplazan, si no que, se suman a las tradicionales fuentes de recursos que subsisten para la producción de abejas y miel: vastas praderas, montes implantados o nativo, frutales.
Hoy las empresas medianas o relativamente chicas que tienen mecanizadas sus operaciones con camiones livianos, con montacargas o con plumas y apiarios paletizados, pueden pensar en aprovechar alguno de estos cultivos para luego moverse a montes relativamente cercanos a donde entrar directamente enfocados en producir miel. La cadena floral que, en distancias cortas o medias, hoy con estos nuevos recursos puede arrancar a mitad del invierno, se continúa con el monte nativo, una pradera, alfalfa, trébol, melilotus o un girasol y hasta en floraciones de otoño, es muy estimulante. Es la experiencia que en esta edición planteamos con Diego Bessone y sus hijos en una zona donde, otrora, la apicultura sedentaria era muy rentable y hoy ya no lo es tanto.
En el otro extremo de la apicultura comercial en la Argentina, el escenario no es menos desafiante y estimulante. En medio de la volatilidad en las relaciones internacionales, las relaciones comerciales parecen buscar sentarse sobre bases más sólidas.
Algunas producciones siempre han sido moneda de cambio en las negociaciones para mantener el "statu quo" entre las naciones. Hablando sobre las "mieles dudosas" con un importador alemán me dijo "Alemania tiene negociaciones y disputas multimillonarias en derechos de patente y otros asuntos serios con China y no le va a poner por delante la calidad de la "miel" que metan en Europa".
En el terremoto provocado por esa "volatilidad" de las relaciones y los nuevos acuerdos alcanzados, cada sector parece quedar más suelto para negociar según sus reales intereses y necesidades. Este año se firmó finalmente el acuerdo UE-Mercosur, sin embargo, en lo particular, en contra de lo que algunas simpatías de cúpulas podían augurar, la U.E. restringió el ingreso de una serie de productos alimenticios de Brasil por no cumplir las normas sanitarias y de residuos de antibióticos y por otro lado prácticamente cubrió con la Argentina la cuota anual de importaciones de miel.
En la otra punta del mercado, los apicultores estadounidenses se enfrentan a su incuestionable Departamento de Agricultura, para denunciar manejos en contra de la Ley de Producción Orgánica. Manejos por los que, acuerdos firmados con Canadá y Nueva Zelanda, habrían dado lugar a una pérdida importante en su mercado doméstico con mieles importadas con un "sello muy valioso", pero sin el respaldo de autenticidad, sin el conocimiento del lugar, de los operadores y las condiciones en que esa miel fue producida.
En este escenario, nunca son en vano los esfuerzos que la Apicultura Comercial de Argentina hace para garantizar la confianza del mercado donde colocamos, no un excedente, sino el volumen mayoritario de la producción que nos da de vivir. Buena cosecha y
¡Disfrute de su Espacio Apícola!
Fernando Luis Esteban
Director